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jueves, 13 de agosto de 2009

Tomorrow... Tomorrow

No puedo decir que he tenido una vida difícil, porque no es cierto. Al contrario. Soy muy afortunada... Mi hermana está bien. Yo estoy bien y mañana, después de doce semanas, me dan de alta.

Desde que me desperté hoy, por mi cuarto, han pasado muchas enfermeras, trabajadores sociales, doctores, fisioterapeutas y asistentes. La gente que sirve la comida, la gente que nos trae el té y la gente que tiende las camas. Todos vienen a despedirse de mi. Me abrazan. Me desean lo mejor. Yo los abrazo y lloro. Lloro mucho.

En los hospitales de este país pasé por todas las etapas posibles, desde Life is a Bitch hasta Life is a Wonderful Place. He aprendido mucho... y sobreviví.

Los primeros días sólo me dediqué a recuperar y recoger los pedacitos que quedaron de mi después del accidente. Cuando mi hermana despertó del coma y mis perspectivas de volver a caminar se veían bien, el tiempo paso mas rápido.

Hubieron complicaciones, mi hermana se fue, tuve mucho miedo. Las cosas mejoraron. Regresó mi sentido del humor (tan tonto él) y pase el resto del tiempo haciendo las cosas que me gustan, leyendo mucho, platicando durante horas, garrapateando textos como loca -como hace años no lo hacía-.

Siempre estuve rodeada de gente. Mis amigos estuvieron aquí para leerme cuentos, lavarme el cabello, traerme delicias-del-mundo-exterior, verme dar mis primeros pasos. Tuve el apoyo de amistades reestablecidas, de familiares y amigos a la distancia. Siempre había alguien con las palabras que necesitaba oir.
Todos estos meses, mi mamá e Iván han sido mis muletas. Han aligerado la carga y el tiempo.

Y ahora me siento rara. Creo que tengo un poco de miedo. Estando en el hospital me sentía segura y ahora es tiempo de retomar mi vida, justo donde se quedó hace tres meses. Es como cuando sabes que termina una de las grandes estapas de tu vida y no sabes qué hacer, por que de alguna manera, eres una persona diferente.

Mañana estaré otra vez sobre mis propios pies, en el-mundo-exterior... y estoy tan emocionada.

No puedo decir que he tenido una vida difícil, porque no es cierto. Al contrario. Soy muy afortunada...

Rompecabezas: Última pieza

Nunca supimos con certeza que pasó.
Creemos que se ponchó una llanta. Mi hermana perdió el control del carro.
De frente, hacia nosotros, venía otro auto. Un impacto de frente y muy seguramente, no habríamos sobrevivido. Ni ellos, ni nosotros.

En ese instante la vi por el retrovisor. Sus pestañas larguísimas.

-Decisiones. Ella tomó una.-

Mi hermana volanteó. Dimos trompos. Nos salimos de la carretera y nos volteamos.
Todo pasó en cámara lenta.
Tenía los ojos abiertos cuando los cristales se rompieron, pero los cerré antes de que aterrizaramos en medio de los árboles.

- No Melie. No.-

Abrí los ojos y vi a mi hermana cubierta de sangre. El toldo estaba abollado, su cabeza colgaba de un lado. En ese momento dejé de ver, dejé de oir y dejé de respirar.

El otro auto, con el que casi chocamos, se detuvo. Era una pareja joven: los dos enfermeros del hospital Royal.

Iván estaba tomándome la mano, tratando de tranquilizarme. Yo no podía moverme.

- Are you Ok "pet"? - me dijo la enfermera con la voz tranquila.

- Are you calling me "pet"? - Contestó mi hermana, muy bajito.

Está viva. Nos dijeron. Está viva.
...y todo va a estar bien.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Nervous Breakdown I

"Tal vez es buena idea tener fotos cerca. De ella misma, de su familia hasta de su gato. Por si cuando despierte del coma no recuerda nada"

(¿ Será posible que lo olvides todo...?)

Yo tengo una obsesión con la memoria.
Desde que mi mamá me enseñó a escribir, escribo un diario. Tengo cuadernos con letra (ahora) totalmente ilegible, que acumulé disciplinadamente en cuanto me percaté que escribiendo podría vivir las cosas más de una vez.

He llenado una cantidad estúpida de cuadernos con todos mis recuerdos: El divorcio de mis papás, mi gato "Bichi", el vocho con franjas azul-metálico-grisaceo. Tengo registros del día en el que se me cayó un diente comiendo chicloso, de una pelea de almohadas con Ramona, del día que me corté por accidente la muñeca derecha y juraba que iba a morir...

Tengo toda mi vida en cientos de hojas de papel, como partes de un rompecabezas imposible.

Mi hermana y yo oyendo a mis papás pelear en el baño.
Mi hermana y yo bailando en la azotea.
Mi hermana y yo barriendo las hojas de la jacaranda.
Mi hermana y yo pintándole las uñas a bichi.
Mi hermana y yo viendo quien aguanta más vueltas adentro de la secadora.
Mi hermana y yo metiendo a la alberca al señor Bastón.
Mi hermana y yo comiedo chicharrones afuera de la secundaria.
Mi hermana y yo bailando frente a nuestro primer carro.
Mi hermana y yo saltando frente a la Torre Eifel.
Mi hermana y yo bailando Flamenco en el teatro.
Mi hermana y yo en viajes, reuniones familiares, cumpleaños, fiestas de graduación.

Mi hermana y yo en la sala de urgencias, cuando acercaron mi camilla a la suya. Ella ya no estaba despierta, pero yo sabía que podía escucharme. No te puedes morir.
Me quite el anillo de mi bisabuela y se lo puse en uno de sus dedos. Cuando abras los ojos ahí voy a estar.

Desde ese día soy una simple Anna Karenina, esperando a que salgas del tren. Esperándote, en completa desesperación. En donde quiera que estés, tienes que regresar. No me puedo imaginar, mirarte a los ojos y encontrarlos vacío... Saber que perdiste nuestra infancia en algun lado. Espero. Te estoy esperando en el andén. Tienes que regresar.
por favor...
( no me dejes morir en las vías)


martes, 4 de agosto de 2009

Apuntes viejos

Estoy cansada de la comida del hospital, de mis baños de esponja, de sentir dolor, de tener miedo de que algo salga mal y esto se complique o me de una infección (otra). Estoy cansada de dormir boca-arriba (después de apróximadamente 25 años de dormir boca-abajo), de no poder ponerme los zapatos sola, de que me inyecten cada veinticuatro horas...

Estoy cansada, de estar cansada

Pero ya casi se termina y sé que algún día extrañaré esta época de mi vida

Extrañaré por ejemplo:

* Ver gaviotas desde mi ventana.
* Que cada tres horas me ofrezcan té y galletitas, aunque rara vez acepte.
* Que alguien más me lave el cabello (con shampoo de Rosemary).
* Pasar las tardes creando nuevas teorías que no le interesan a nadie, ideando guiones de películas o programas de televisión que nunca nadie va a producir y escribiendo borradores de cuentos infantiles que algún día Eugenia va a ilustrar.
* Hablar todos los días -por teléfono- con mi familia en México.
* Tomar analgésicos-opioides cada vez que quiera, o no.
* Leer y releer los mismos capítulos de un libro (y llorar y re-llorar al respecto).
* Chismear con mis enfermeras sobre otras enfermeras y/o pacientes.
* Leer artículos de National Geographic y platicarselos a mi fisioterapeuta al día siguiente.
* Ver a Ivs liar cigarros para mi mamá.
* Ver fumar a mi mamá.
* Que Ivs empuje mi silla de ruedas en el estacionamiento para tomar el sol.
* Reirme de tonterías-sin-sentido con Ivs (pensando, por ejemplo, cómo escaparíamos si los otros enfermos murieran y se convirtieran en zombies).
* Que las enfermeras vengan a regañarme por que no me he dormido por chatear con mi hermana hasta las 4:00 am.

Algún día voy a extrañar estas: las tardes más tranquilas de mi vida.

Las que me hicieron amar (incluso) a la rutina, hacer cuentos y recuentos varios, pensar que es lo que quiero y redefinir prioridades. Conclusión:

Todos somos el "efecto" de nuestras experiencias

de las buenas, de las malas y (en mayor medida) de las peores.

jueves, 30 de julio de 2009

De mi pensadera

Es uno de esos momentos felices –pero casi triviales- que inexplicablemente, se recuerdan siempre.

Está lloviendo. Aún así, vamos bastante rápido. En mi mano derecha tengo una castañuela. Quiero aprender a tocarlas cuanto antes. Tiene una liga amarrada al cuerpo para evitar que haga sonido alguno mientras mis dedos se mueven lo más rápido que puedo. Tengo mi pensadera en las piernas, porque acabo de escribir muchos detalles jocosos que quiero recordar de este viaje.

Esa canción me encanta. Miro a mi hermana por el retrovisor. Me pregunto si se puso rímel hoy, porque sus pestañas se ven enormes. “It´s like… It’s like I waited my whole life, for this one night.” Y sonrio. Y cantamos. Y por unos momentos me siento completamente feliz.

Estamos a punto de tener un accidente. Pero en ese momento no lo sabemos. Nadie sabe por lo que vamos a pasar los siguientes meses. Cómo van a cambiar nuestras vidas. Estamos a punto de tener un accidente. Pero en ese momento no lo sabemos. Es uno de esos momentos felices –pero casi triviales- que inexplicablemente, se recuerdan siempre.

miércoles, 29 de julio de 2009

De mi pensadera

Un día, cuando iba por los pasillos del hospital en mi silla de ruedas, me pareció ver una cara conocida. Me regresé para cerciorarme y en efecto, en una de las camas, vi a una señora con la que había compartido uno de los grandes “cuartos comunes” antes de que me aislaran a mi propia habitación. No recordaba su nombre y tampoco esperaba que ella recordara el mío.

- Qué sorpresa, Sigue usted aquí...

- Tuve una operación difícil, pero me estoy recuperando ¿Y tú?

Me empecé a quejar. Empecé a quejarme de mi infección urinaria, del dolor que me duraba muchas horas después de ir a la fisioterapia, de que me faltaban muchas semanas. De que estaba harta.

- Todo va a estar bien – You have to be strong- . Me dijo con voz tranquila.

Nos despedimos y no la volví a ver hasta 3 días después. La vi en una silla de ruedas y me di cuenta de que le habían amputado una pierna. Me sentí una estúpida por no haberme dado cuenta el día que platicamos. Me sentí una egoísta por haberme quejado con ella… y me sentí llena de vergüenza cuando me dijo con una sonrisa “hey girl, you are looking much better today”... y yo no supe qué decir.

martes, 28 de julio de 2009

El sacerdote y yo

Estoy en un hospital Católico. Es normal que haya un sacerdote. Pero aún así, no sé por qué viene hacia mí... (Me acabo de dar cuenta que no sé rezar en inglés).
Después de presentarse, el padrecito se sentó a mi lado.
- What happened to you my dear?
- I have a broken pelvis.
- Oh my Lord!! Is that… blood on your book? Oh my Lord!!!
"Where you in a car accident??? Tell me how it was!" - Podría decir que parecía casi entusiasmado.

Me empecé a relajar cuando sus preguntas eran más del tipo informativo “Was it a rental car?” “Will you have to pay the whole car?”, "Were you in the news?", "But how many fractures exactly do you have", "Do you have health insurance?", "What about your parents then?" "Divorced, since when?" Ohhhh my Looooord.

Si en vez de usar la frase “Oh my Lord” hubiera usado el típico “Oh my God”, la conversación hubiera sido prácticamente igual que cualquier conversación con un desconocido curioso. Pero el “Oh my Lord” le dio un toque solemne.

Para mi sorpresa no rezamos, ni hablamos de temas religiosos. “I would love to stay longer but I am behind schedule, you will get Holly Communion tomorrow”.

Al día siguiente me picaron con una vara para despertarme y darme la comunión a las 7:00 de la madrugada. Medio dormida escuché las oraciones...Oh Lord! Please keep Helen safe. En mi dormidez pensé que tal vez dijo Heaven en repetidas ocasiones.
- Amén.
- Oh no! Your name was Cinthya and not Helen... Ohhhh my Looooord!!!

...y me volví a dormir.

lunes, 15 de junio de 2009

Sentido común


Lo hombres carecen de sentido común.
Siempre lo he dicho.

Le pedí a Ivs que si podía ayudarme a bajar el barandal de mi cama para poder acercarme mi mesita para comer.

Ivs nunca había visto como las enfermeras bajaban el barandal, así que tenía la muy difícil misión de buscar el segurito.

En lugar del segurito por alguna razón misteriosa (que sigo sin comprender) jaló la palanca que tenía los siguientes símbolos:




Mi cama se colapsó y el respaldo se cayó llegando hasta el suelo. Y ahí estaba yo, de cabeza, sosteniendome para no caerme. Lo peor es que me dio un ataque de risa. Y Lo peor es que el ataque de risa me estaba causando mucho dolor.
Ivs trató de levantar la cama, pero estaba desconectada por que estabamos cargando la lap top (duh).

Después de la rabieta slash ataque de risa slash ataque de dolor. Le pedí a Anie que bajara mi barandal. Anie nunca había visto como las enfermeras bajaban el barandal pero tardó 14 segundos en averiguarlo.

29 de Mayo


Después del accidente las enfermeras me dan baños de esponja, pero no me lavan el cabello.

Mi cabello está maxi-grasiento iughhhh. Además estaba lleno de nudos.

En un ataque de histeria le pedí a la enfermera que me pasara unas tijeras para cortarmelo todo. Pero como ahí estaba mamá, mejor le pedí a ella que me cortara todo lo que estaba enredado.

Mi corte está espantoso. En un lado es largo hasta la clavícula y del otro es corto hasta mi barbilla.

- Qué gatito? no te gusta? se ve muy moderno!

jejeje. Lo bueno es que el pelo crece.


6 de Junio


Ayer soñé que estaba en un teatro.En un escenario grande y todo estaba a oscuras. Prendían el reflector y empezaban a tocar la guitarra. Y ahí estaba Marco, mi profesor de Flamenco durante 7 años. Y con él, mi hermana, tocando las palmas.
Y yo bailaba, Soleá por Bulerías. Y zapateaba con tanta fuerza. Casi sin pensar en los pasos. Y veía en el público a mi mamá, a mi tía Ramona, a varios de los amigos que he conocido a lo largo de mi vida.
Y yo zapateaba más fuerte y el vestido volaba.
LLamada: Siete, ocho, nueve, diez... y justo cuando iba a llegar al final (que yo sabía que era la parte que más me gustaba), desperté.
...
- Quieres desayunar en la cama, o quieres que te ayudemos a pasarte a la silla?
- En la silla está bien.

La enfermera me sostiene las dos piernas a la vez y me ayuda a girar el cuerpo mientras yo trato de detener la espalda recta. Después con mi andadera me pongo en pie, y giro para sentarme en la silla.

Ese día desayuné lo de siempre: Pan tostado con mermelada, mis pastillas de morfina. Y para variar, té, con leche, azúcar y lágrimas.